
La estancia de la cantante en la caribeña isla de Sta Lucia durante 7 meses y las continuas salidas nocturnas del pasado han hecho mella en su cuenta bancaria y según la prensa británica que ha investigado los registros financieros de Amy, de los 11 millones de euros que había amasado con sus dos discos tan sólo le quedarían 1 millón. Desde 2006, Amy Winehouse habría gastado nada menos que 9 millones de euros en fiestas, alcohol, sustancias ilegales y juergas.
Sin embargo y, a pesar de estos enormes derroches, la fortuna de Winehouse no corre ningún riesgo. “Amy ha transformado su voz en oro. Pero su estilo de vida cuesta mucho y supone un mantenimiento caro. Claro que puede contar con sus derechos de autor, pero su nuevo álbum vendrá muy bien para unas cuantas ganancias“, apunta una fuente a ‘The Sun’. Y desde principios de año sus padres se hacen cargo de todas las finanzas para evitar que su hija siga desparramando el dinero.
Fuente:revistaintouch.com



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